martes, 26 de noviembre de 2013

RUTA DEL CARBÓN DE COCK


El carbón de cock producido en el Valle de Castillería, comarca de la Montaña Palentina, era  transportado en caballerías y carretas hasta la dársena del Canal de Castilla -en Alar del Rey- y luego en barcazas, hasta llegar a los almacenes de Palencia y Valladolid, donde se distribuía para su uso en calefacciones y herrerías.


El camino que seguía el carbón nos remite a la primitiva época de la minería en la Montaña Palentina y, más concretamente, de su cuenca más occidental, la que abarcaba los valles de Castillería, Vergaño, Orbó y Santullán. Eran tiempos anteriores a los ferrocarriles de Alar a Santander y el de La Robla. Este último, de vía estrecha, vendría a enlazar las cuencas leonesas y palentinas, haciendo llegar el carbón a los altos hornos de Vizcaya. El periodo en que, presumiblemente, fue utilizado el itinerario que aquí se describe, fue el comprendido entre 1.838  y 1894, es decir, algo más de medio siglo.

Ese probable camino original hoy discurre a partir de Perazancas por carreteras comarcales, siendo interesante para hacerlo en bicicleta, pero no por senderistas. En los anexos, incluyo un mapa de ese itinerario como complemento al que he trazado pensando en caminantes que gustan de andar esos mismos parajes al margen de las carreteras, siguiendo los viejos caminos rurales, algunos de ellos sustituidos por modernos caminos de concentración parcelaria, pero que, en todo caso, son de tierra compactada y carecen de tráfico rodado.

Mi única referencia, relativamente directa, era el testimonio oral de un anciano vecino de Vergaño que, a su vez, había oído contar a sus abuelos que el camino pasaba por el portillo de Barcenilla. Por tanto, tuve que basarme en esa referencia clave, pateando el terreno y ensayar el trazado que geográficamente fuera  “más lógico”, es decir, el que fuera más corto, mejor salvara las dificultades orográficas, además de transcurrir por caminos actualmente existentes. Todo ello sin más seguridad que la de su final en la dársena del Canal de Castilla, en Alar del Rey.

En el portillo de Barcenilla pude encontrar el rastro del paso de carretas; a lo largo de varios metros, la piedra caliza de ese alto aún conserva la doble huella de los surcos hechos a la piedra por las antíguas carretas cargadas con el carbón de cock. Me parecía lógico ese paso, coincidía con el trazado histórico y, por tanto, lo establecí como eje del posible itinerario actualizado para senderistas. Lo que a buen seguro aún permanece como entonces, o muy parecido, es el paisaje del camino. Aunque yo imagino que las hoy solitarias parameras que atraviesa estarían entonces mucho más frecuentadas por agricultores y por grandes rebaños de ovejas. Con todo, el paisaje que surca este camino es alivio seguro frente al cansancio resultante de patear sus más de cincuenta kilómetros.

A partir del portillo de Barcenilla y por las razones indicadas, el camino sigue el trazado más directo hacia Alar del Rey, procurando atravesar los parajes más interesantes y buscando el paso por el máximo de poblaciones.

Las minas de las que procedía el carbón del valle de Castillería han desaparecido, apenas queda algún vestigio de escombreras, pero el valle entero de la Castillería es  en sí mismo un tesoro verde, un rincón precioso de estas montañas, al pie del macizo de Valdecebollas.

Dos tesoros más aguardan al caminante que decida acometer el camino: los pueblos que habrá de atravesar y el propio canal de Castilla. Varios pueblos, todos pequeños, excepto Prádanos de Ojeda  y Alar del Rey, son cruzados intencionadamente por el camino. Pero es que merece la pena pasar por sus callejas, ver la arquitectura popular bien conservada y sus iglesias, todas de origen románico, entre las que no puede faltar la de Vallespinoso de Aguilar, justo a mitad de camino. Y, además, es muy probable que en el descanso que supone cada llegada a un pueblo, nos surja alguna conversación ilustrada con alguno de sus escasos  y amables vecinos. 




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